¡Nada! ¡No puede ser! ¡No quieres poder! El plomo de la edad multiplica la gravedad que te aplasta contra el suelo y encarcela tu alma con el adormecimiento del que piensa «estoy bien», «yo me contento con poco».
Hoy rebusqué en los huecos de mi memoria tratando de encontrar algo que me recordara a ti. No lo encontré. Los a...
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