28 diciembre 2008

Recuerdo fugaz

Siempre es triste la pérdida de un ser... querido o desconocido. Es la duda eterna... A veces me sale esta vena melancólica y me resulta insoportable la sensación de ahogo.
Yo no te conocía; al menos, creo que no habíamos hablado nunca. Pero no importa. Tu sola imagen la reflejo en aquellos que realmente me importan, y la congoja se atenaza dolorosamente pensando que uno de ellos (o yo mismo) puede ser el siguiente.

07 enero 2008

Carta tardía a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:
Os escribo esta carta con el ánimo esperanzado de que, aunque haya sido escrita tarde, y éste que la redacta, aunque en el fondo siga siendo un niño, lleve ya muchos años que no cree en vuestras posibilidades de conseguir las demandas que os hacen. No obstante, y dado que la esperanza es lo último que pierden las personas, he decidido conscientemente utilizar esta vía y escribir esta misiva como herramienta útil para la hagáis llegar a quien corresponda y ver si es posible arreglar este desaguisado.

Para evitar malentendidos, quiero partir de la base de que soy un enamorado de la presencia de plantas y árboles para disfrute de los humanos –ya bastante cemento vemos a diario-. Quien me conoce sabe que disfruto plantando mis arriates y macetas, podando cuando llega el momento adecuado, abonando para obtener un crecimiento más óptimo, etc. Muchos me habrán oído manifestar la fascinación y la «envidia sana» que ejerce sobre mí la exuberante vegetación que tiene ese pueblo malagueño donde paso –siempre que mis actividades me lo permiten- la mayor parte de mi tiempo libre: en cualquier rincón que encuentran vacío colocan una una palmera, unos hibiscus, una lantana… Lo que sea. El caso es que haya verde, que la saturación de cemento que padecemos q uede un poco relajada. De ahí que me alegrara cuando el Ayuntamiento asumiera la idea de un árbol por cada bailenense. Aunque no me figuraba que estos árboles iban a venir en macetas.

Vivo en la calle Baños, y desde hace más de un año, los vecinos de la misma sufrimos la presencia y la vergüenza de unos elementos decorativos –llamémosles por ahora así- instalados por el Ayuntamiento en el acerado de la misma. Desconozco de quién fue la idea de su desacertada colocación. Estoy hablando de los macetones (debido a su tamaño) colocados en el doble sentido del acerado de la calle, en los que han plantado unas crías de naranjo, por llamarlas de algún modo.

No hay que ser experto en la materia para darse cuenta de que estos recipientes no son los más adecuados ni los más armoniosos para situarlos en plena vía pública. Imagino que tampoco habrán sido baratos. También su número es excesivo. Resulta menos atractiva la visión cada dos o tres metros de un macetón de estas características que si se hubieran espaciado un poco más. Por último, la planta elegida –un naranjo- no creo que haya sido la decisión más acertada. Lo que uno ve cuando llega a la calle es dos filas desproporcionadas macetas en cuanto al número, y como a unos dos metros de altura de las mismas un cogollito verde –donde haya- adornado, eso sí, con alguna naranja que otra. Claro, además no hay posibilidades de crecimiento de estos árboles –al menos, eso ha sucedido en el tiempo que llevan plantados-, ya que no se encuentran en el habitáculo más apropiado ¡Si eso es mejorar estéticamente una calle, que venga dios y lo vea!

La situación actual de este mobiliario urbano deja bastante que desear. Que yo sepa, hay hasta el momento tres maceteros rotos –algunos desde hace varios meses-, unos diez naranjos secos –tengo controlados varios que se secaron en el primer mes de su plantación- y uno, recientemente, partido por la mitad, fruto de las iras de algún descerebrado. Desde un tiempo a esta parte, ha habido diversas obras en otras tantas casas de esta calle y nadie, con responsabilidad en la materia, se ha dignado a mover estos macetones, más que nada para protegerlos, que se han ido llenando de yeso, cemento, cascotes y, evidentemente, han terminado por romperse.

El comentario generalizado de los vecinos, que padecemos su visión diaria, es de estorbo; es decir, estorban a las personas con problemas de movilidad que tratan de pasar por las zonas más estrechas del acerado y que la presencia de estos elementos les impide; estorban a los conductores que pretenden aparcar sus coches ya que al ser su ubicación cercana a la calzada por la que estos circulan, impiden que se puedan abrir las puertas de los mismos; son pequeños depósitos de basura –imagino que será debido a la falta de papeleras-, ya que no es extraño encontrarse en ellos latas de bebidas y tetrabriks vacíos, bolsas de chucherías o folletos de publicidad, lo que obliga cada mañana a sus vecinos a tener que recoger lo que dejan algunos desaprensivos incívicos; por último, debido a que la tierra de estos macetones está cubierta con una capa de corteza de arbolado para protegerla de las micciones de posibles gatos y perros, se les proporciona a los niños y no tan niños de la calle y sus visitantes armas arrojadizas con las que juegan inocentemente; ello conlleva que la mayor parte de las mañanas, la calle aparezca sucia y cubierta de estas cortezas, testigos mudos de incruentas batallas infantiles.

Los visitantes que ven la calle por primera vez esbozan un gesto de extrañeza por el excesivo número de macetas colocadas en el acerado y por la fealdad de su ubicación como elemento urbano. El paso siguiente es el comentario gracioso y con sorna: ¡qué, se nota que este pueblo es alfarero!

Me gustaría que el Sr. Alcalde o persona responsable de su colocación y mantenimiento, siempre dados a viajes y a visitar otras localidades por motivos obvios de su cargo, nos informara de cuántos pueblos o ciudades han visto con semejante desconsideración en sus calles.

Por todo lo anterior, queridos Reyes Magos, os pido que demandéis a quien corresponda que acaben con el sufrimiento de estos pequeños naranjos y los planten en los espacios adecuados a los mismos, donde puedan crecer con todas las fuerzas de que dispongan en su savia infantil. Que retiren de esta sufrida calle –algún día escribiré sobre el tráfico de vehículos pesados- estos macetones y los ubiquen en lugares propicios a su función, a saber, patios de edificios públicos como Ayuntamiento, Casa de la Cultura, Colegios, parterres de plazas, etc., eso sí, con unas plantas adecuadas a los mismos: plantas bajas y frondosas que realcen la belleza de la maceta que las contienen. Por último, y a modo de despedida, animar a los responsables del Ayuntamiento a que engalanen de verde nuestras calles pero en la proporción y medida justas, evitando repetir los errores cometidos.

Propósito de enmienda


Después del año sabático que me he tomado (¡aún no sé a cuento de qué!), me propongo firmemente retomar la obligación de publicar sensaciones y sentimientos que van surgiendo paulatinamente con el lento devenir diario. ¡Dicho queda!

06 enero 2007

El humo ya no ciega mis ojos

Quince años se cumplieron ayer sin fumar. ¡Es algo que me parece mentira! ¡Dejar de fumar...! Era una situación que nunca (más bien, casi nunca) me había planteado realizar y que, sin embargo, reconocía en mi fuero interno que era un lastre que tenía que soltar.
Y es que esto debe de ser como la fruta madura: cuando la situación es propicia, ¡ale hop! se produce el milagro. No sé: controlar las manos que inconscientemente van a por el cigarro cada cierto tiempo, pensar que, si de despiertas temprano, te va a faltar tabaco y te ves obligado a salir en la noche a comprar, recuperar olores que tenía perdidos...
En aquellas fechas no padecía ningún problema respiratorio que el tabaco multiplicara y, evidentemente, esa no fue la causa de mi abandono.
No obstante, imagino que de haber seguido fumando, probablemente ahora no lo estaría narrando como algo que podía haber pasado, sino como algo real y tangible.
Y, además, tengo la enorme suerte de que mi mujer lo ha dejado tambíen hace un par de meses, y ninguno de mis dos hijos conoce qué es fumar.

29 noviembre 2006

Esfuerzo

Volar siempre supone un gran esfuerzo. Pero está claro que todo esfuerzo recompensa: la satisfacción de la responsabilidad cumplida. ¡Es deseable volar!

11 septiembre 2006

¡Se ha caído un señor mayor!

¡Joder! El sábado pasado me ha supuesto una descarga de adrenalina en el cuerpo que ya quisiera tenerla Harrison Ford en el papel de Indiana Jones.
Iba paseando tan tranquilo, de vuelta a casa, con mi cuñado por la calle Carmen de La Carihuela, después de haber comprado los periódicos del día. Esta calle ha sido remozada recientemente por el Ayuntamiento. Han levantado el antiguo pavimento y han colocado unas baldosas de mármol blanquecino (eso sí, con muchas imperfecciones), adornadas por unas grandes estrellas en tonos rojizos.
Estéticamente podríamos decir que la calle ha mejorado bastante ya que con la reforma se han remozado también otros elementos del mobiliario urbano: papeleras, farolas, iluminación, etc.
Pero esta calle supone un peligro en potencia para los viandantes y éste es el agua. Unas gotas del líquido elemento sueltas en el pavimento suponen un elevado riesgo para las personas que pasean: la probabilidad de resbalar y caer al suelo es altísima.
Y eso ha sido lo que me ha ocurrido a mí. Parece ser que acababan de descargar unas cajas de pescado para un restaurante y las habían dejado en el suelo antes de entrarlas a la cocina del mismo. Como todo el mundo sabe, el pescado se cubre con hielo para que se conserve mejor, hielo que a temperatura ambiente se va derritiendo y, evidentemente, mojando el suelo.
Esas gotitas traidoras provocaron mi caída al suelo. Tuve suerte, caí casi a cámara lenta, sujetándome a mi cuñado, sin causarme daño alguno. Pero, me caí completamente todo lo largo que soy.
Y ahí viene el origen de este post. Una señora que estaba charlando con otra vecina se nos acercó con la intención de ayudarme gritando: «¡Se ha caído un SEÑOR MAYOR!», regañando al empleado que había entrado las cajas de pescado y había dejado agua en el suelo -me dio la sensación que no era la primera caída que presenciaba-.
¡Joder! ¡Que me puse a cavilar y no dejaba de darle vueltas a la expresión «señor mayor».
En el fondo, aunque voy aceptando progresivamente y de buen grado las limitaciones físicas que van apareciendo y las manifestaciones corporales que surgen, yo todavía me creía que mantenía una lozanía que aún se manifestaba externamente. Pues no, por mucho que me empeñe, ¡ya soy un señor mayor!

31 agosto 2006

Septiembre

Bueno, pues esto ya se acaba verdaderamente y no hay marcha atrás. Mañana comienza el nuevo año laboral.
Víctor ha cobrado su primer sueldo lo cual me llena de orgullo.
Carlos y Alicia ayer llegaron a casa (por unas pocas horas) tras su vuelta de Noruega. Estuvimos viendo fotos y los paisajes realmente son maravillos y espectaculares. Ayer mismo cogieron el coche camino de La Carihuela, para terminar sus vacaciones. Este fin de semana nos vemos allí.
Las clases de francés por fin ont fini.
Los albañiles me tienen loco perdido: termino de limpiar hoy y esta tarde vuelve a estar todo lleno de polvo y escombro (no hay derecho).

30 mayo 2006

Soledad

La soledad aparece cuando necesitas a alguien en los peores momentos, y los peores momentos aparecen cuando estás solo...

10 mayo 2006

Hacerse mayor...

...tiene que ser la aceptación obligada de esa pequeña y silenciosa lucha diaria contra el dolor. No el dolor en su expresión extrema, desgarradora y sin tiempo material para acatar el destino, sino esas pequeñas punzadas feroces que día tras día se nos van manifestando y que se quedan a vivir con nosotros de modo casi permanente.
Ese «parece ser...» que nos va devorando poco a poco, pero que nos permite, con un ritmo que podríamos definir cadencioso, familiarizarnos a los pinzamientos cervicales cotidianos, consecuencia directa de nuestra vida sedentaria frente a la pantalla de un ordenador; a la desaparición paulatina del cartílago de la rodilla y considerarlo como un hecho habitual: ¡para lo que ando!; al triunfo de la artrosis que te deforma los dedos de las manos y te va obligando gradualmente a esconderlas de la vista de tus amistades... ¡Para que seguir!
Ese recuerdo lejano de bonanza que nos permite revivir escenas donde todo era plácido va desapareciendo de un modo paulatino. ¡Con lo que yo corría! es la frase más cruel y desangelada que se le puede decir a alguien.
Y es esa cotidianidad, y no otra cosa, la que nos permite convivir con él sin violencia. ¡Qué se le va a hacer!

23 abril 2006

¡¡¡Muchas felicidades!!!

¡Quien nos iba a decir que en un período tan corto de tiempo, ibas a estar como ahora mismo estás!
Con las «palizas» que te he dado cada vez que te veía tumbado en el sófa: Niño, ¿no piensas buscar trabajo? ¿te vas a quedar ahí tumbado todo el día? ¡Haz algo, visita empresas, lo que sea!
Por eso, con la ironía de siempre, simplemente te digo que ya sólo te quedan dos para los.... ¡Muchas felicidades

18 abril 2006

Pereza perfecta

¡Todavía no me lo creo! Me parece realmente imposible que haya vuelto a suceder. ¿Quién me lo iba a decir? En un principio, yo pensaba que podría haber sido la novedad el verano, el comienzo de una relación amistosa muy enriquecedora con nuestros amigos granadinos, ¿qué sé yo..!
Pero de nuevo ha ocurrido durante esta Semana Santa. Hemos pasado toda la semana en La Carihuela y no he conseguido encontrar un sólo momento para leer, para hacer las chapuzas correspondientes, para ver cualquier película (en casa, se sobreentiende) o -y esto es lo increible- para conectarme a Internet. He conseguido estar más de una semana sin leer el correo, sin ver y descargar los grupos de noticias, sin ojear la prensa on-line, o ver las cuentas del banco.
¿Que en qué he invertido mi tiempo? En descubrir la utilidad de mis sentidos: cegarme con la maravillosa luz que desprende el Mediterráneo al amanecer; deleitarme con las conversaciones de mis semejantes, unas veces conocidos y otras no; degustar la exquisitez de la cocina malagueña; disfrutar con los interminables olores del entorno: el mar, la exhuberancia de las plantas por todos lados, los guisos caseros, los vinos ...; y tocar todo esto desde la satisfacción de lo vivido. ¡No se puede pedir más!
Si hace un par de años me lo llegan a decir, me hubiera carcajeado de tal afirmación. ¡CARPE DIEM!

Memoria

Hoy rebusqué en los huecos de mi memoria tratando de encontrar algo que me recordara a ti. No lo encontré. Los a...